Chile 2036: conocer las causas, pensar el futuro

 


 La escuela de Atenas (1509-1511).  Rafael Sanzio. En Stanza della Segnatura, Palacios Vaticanos.


Autores: Luis Felipe Mengual Henríquez1, José Lyon Barros2, Rafael Ignacio Gallo Gaete3 y Sebastián José Mozó Moreno4
¿Cómo imaginamos a Chile en diez años más?
Hace apenas una década, habría sido difícil anticipar buena parte del mundo en que vivimos hoy. Una pandemia global, la irrupción de la inteligencia artificial y profundas transformaciones tecnológicas y geopolíticas han cambiado, en muy poco tiempo, la manera en que trabajamos, producimos y nos relacionamos. Muchas de las certezas sobre las que se construían nuestras decisiones públicas y privadas han debido ser revisadas.
Pensar a Chile con anticipación es, probablemente, más difícil hoy que hace algunos años. Pero precisamente por eso creemos que es una tarea que vale la pena intentar.
De esa convicción nace Chile 2036, una iniciativa impulsada por un grupo de exalumnos chilenos de la London School of Economics and Political Science (LSE), que busca generar espacios de reflexión y conversación sobre los grandes desafíos que definirán el desarrollo de nuestro país durante la próxima década.
No buscamos predecir cómo será Chile en 2036 ni pretendemos tener respuestas definitivas sobre los problemas que enfrentamos. Nuestra aspiración es más sencilla: generar hoy algunas de las conversaciones que pueden ayudarnos a construir un mejor futuro.
Conocer las causas de las cosas
Quienes hemos pasado por LSE conocemos bien el lema que inspira a nuestra alma mater: Rerum cognoscere causas, «conocer las causas de las cosas».
Estas palabras representan una forma particular de aproximarse a los problemas de la sociedad. Una invitación a ir más allá de las explicaciones inmediatas, a cuestionar nuestras premisas y a comprender los fenómenos económicos, políticos y sociales desde sus causas, antes de apresurarnos a proponer soluciones.
No es casualidad que LSE haya sido fundada por la Sociedad Fabiana en 1895 con un propósito que la propia universidad sigue reivindicando hasta nuestros días: for the betterment of society, es decir, contribuir al mejoramiento de la sociedad.
Esta convicción, que vincula el conocimiento con la posibilidad de generar transformaciones positivas, constituye una de las principales inspiraciones de Chile 2036.
En un contexto donde buena parte de nuestra discusión pública está dominada por la contingencia y las urgencias del presente, creemos necesario recuperar espacios para formular preguntas de más largo plazo. Esto no significa desconocer la importancia de los problemas inmediatos, sino reconocer que muchas de las decisiones que determinarán nuestro futuro requieren comenzar a discutirse mucho antes de que sus efectos se hagan evidentes.
Tampoco creemos que el conocimiento técnico o la evidencia puedan reemplazar el debate político y democrático. Las políticas públicas siempre involucran prioridades, intereses y decisiones sobre la sociedad que queremos construir. Pero estamos convencidos de que ese debate será más fructífero si parte de una comprensión rigurosa de los problemas, incorpora distintas perspectivas y es capaz de mirar más allá de las respuestas habituales.
Esa es la aproximación que queremos promover desde Chile 2036: comprender mejor el presente para poder pensar responsablemente el futuro.
Una comunidad diversa, un propósito compartido
Desde sus orígenes, quisimos construir Chile 2036 a partir de nuestra propia comunidad de exalumnos.
Una de las mayores riquezas de LSE es la diversidad de disciplinas, experiencias, perspectivas y posiciones que conviven en sus aulas. Esa diversidad también está presente entre quienes hemos regresado a Chile luego de nuestros estudios.
Nuestra comunidad reúne profesionales del derecho, la economía, las políticas públicas, los negocios y otras disciplinas, con trayectorias en el sector público, el sector privado, la academia y organizaciones de la sociedad civil. Personas que trabajan en ámbitos distintos, enfrentan problemas diferentes y, naturalmente, no siempre comparten las mismas visiones sobre cómo abordarlos.
Pero creemos que existe algo que nos une: la curiosidad por comprender mejor los problemas de nuestra sociedad, la valoración del conocimiento y la evidencia, y la voluntad de contribuir, desde nuestras respectivas experiencias, al desarrollo de Chile.
En esa diversidad encontramos precisamente una de las principales fortalezas de la iniciativa.
Los desafíos que enfrentará nuestro país durante los próximos diez años difícilmente podrán ser abordados desde una sola disciplina o perspectiva. La transformación tecnológica, el cambio climático, el crecimiento económico o la modernización de nuestras instituciones presentan problemas complejos, que requieren combinar conocimientos y experiencias que muchas veces permanecen separados.
Chile 2036 busca aprovechar esa riqueza, poniendo en conversación a personas que, desde distintos ámbitos, pueden aportar nuevas preguntas, diagnósticos y propuestas.
Al mismo tiempo, nos gustaría que esta iniciativa contribuyera a fortalecer la presencia de LSE en el debate público chileno. No solamente como una institución reconocida por su excelencia académica, sino como una comunidad capaz de aportar ideas, generar encuentros y conectar la reflexión académica internacional con los desafíos concretos de nuestro país.
No aspiramos a construir una voz única ni a representar una determinada visión sobre el futuro de Chile. Por el contrario, creemos que el valor de este proyecto dependerá de su capacidad para promover conversaciones abiertas, rigurosas y plurales.
De las ideas a las conversaciones
Para llevar esta aspiración a la práctica, concebimos Chile 2036 como una plataforma permanente de conversaciones, organizada en ciclos temáticos sobre asuntos estratégicos para el desarrollo del país.
Quisimos comenzar con la economía digital, bajo el título «Chile como potencia digital: oportunidades y desafíos para la próxima década».
La elección no fue casual. Chile cuenta con capacidades relevantes para participar de manera más activa en la economía digital global. Sin embargo, aprovechar esas oportunidades requiere abordar desafíos que van desde el desarrollo de capital humano y la innovación hasta la infraestructura, la regulación y la coordinación entre los sectores público y privado.
Nuestra primera sesión se realizó el 29 de septiembre de 2026 en la Embajada del Reino Unido en Chile. En ella tuvimos la oportunidad de presentar y discutir los resultados de Catalyzing Chile's Digital Export Potential, un proyecto de investigación aplicada desarrollado por cuatro egresados del Master of Public Administration de LSE: Anushka Jain, Emily Gray, Eve Jones y Noah Daniel.
El estudio examinó las oportunidades y brechas de Chile en materia de exportación de servicios digitales y formuló recomendaciones para fortalecer la participación del país en este mercado. Sus conclusiones sirvieron como punto de partida para una conversación que reunió perspectivas de la academia y de los sectores público y privado.
Más allá del contenido específico de la discusión, esta primera experiencia nos permitió poner a prueba una idea central de Chile 2036: que es posible conectar el trabajo académico con la experiencia de quienes participan directamente en el diseño, implementación y desarrollo de políticas públicas y actividades económicas en Chile.
Actualmente estamos preparando una segunda conversación, dedicada a las oportunidades y desafíos para consolidar a Chile como un hub digital regional, tomando como eje el desarrollo de la industria de los centros de datos.
Este tema ilustra bien el tipo de discusiones que buscamos promover. El crecimiento de la infraestructura digital no depende únicamente de las oportunidades de inversión o de la evolución tecnológica. También exige abordar cuestiones relacionadas con la disponibilidad energética, la conectividad, el uso del territorio, la sostenibilidad y el funcionamiento de nuestro sistema de permisos y autorizaciones. Son desafíos que trascienden los límites de una industria y requieren una mirada integral sobre las condiciones para el desarrollo del país.
En los próximos ciclos esperamos ampliar la conversación hacia otras materias, como la sostenibilidad y el cambio climático, la inteligencia artificial y sus efectos sobre la educación y el trabajo, la productividad, el crecimiento económico y los desafíos de nuestras instituciones públicas.
La idea es mantener una estructura flexible, capaz de incorporar nuevas temáticas, participantes y organizaciones que compartan nuestro interés por la reflexión de largo plazo.
Una invitación a pensar Chile
Chile 2036 es una iniciativa que recién comienza. Somos conscientes de que organizar encuentros y promover conversaciones no garantiza, por sí solo, mejores políticas públicas ni mejores decisiones.
Pero sí creemos que las buenas decisiones requieren, entre otras cosas, buenas preguntas. Y que generar espacios donde distintas experiencias y conocimientos puedan encontrarse, contrastarse y enriquecerse constituye un aporte valioso.
Nuestra aspiración es que Chile 2036 se consolide como un espacio abierto de reflexión, capaz de convocar a nuestra comunidad de exalumnos y, al mismo tiempo, de establecer puentes con instituciones, especialistas y personas interesadas en contribuir al futuro del país.
Esta columna es, en cierto modo, una expresión de esos puentes. Con Alcance nació casi al mismo tiempo que Chile 2036 y, aunque se trata de proyectos distintos, ambos parten de una inquietud parecida: comprender bien los problemas antes de proponer soluciones, y hacerlo en conversación con quienes los conocen desde lugares distintos. El propósito declarado de este blog (matizar, precisar y problematizar) no está lejos, en ese sentido, del que nosotros encontramos en el lema de LSE.
Así, no es casualidad que muchas de las preguntas que Chile 2036 quiere discutir sobre la próxima década conduzcan tarde o temprano al terreno que este blog ha hecho suyo. Agradecemos a Marcelo, Vicente y Pablo la invitación a compartir estas líneas, y esperamos que sea la primera de muchas conversaciones en común.
Queremos aportar al debate público desde el conocimiento, la experiencia y la diversidad de perspectivas que caracterizan a nuestra comunidad. Y hacerlo con la convicción de que, aunque nuestras contribuciones individuales puedan ser modestas, el intercambio de ideas y la colaboración pueden ayudarnos a identificar mejores caminos.
El año 2036 no es una predicción ni una meta cerrada. Es, ante todo, un horizonte que nos invita a levantar la mirada y preguntarnos qué país queremos construir y qué decisiones debemos comenzar a tomar desde ahora.
Porque, finalmente, conocer las causas de las cosas no es solamente un ejercicio intelectual. Es también una forma de asumir nuestra responsabilidad frente al futuro.
Y ese es el espíritu que queremos compartir a través de Chile 2036.
Equipo organizador de Chile 2036
Rafael Gallo G. (MPA, LSE)
José Lyon B. (LL.M, LSE)
Sebastián Mozó M. (MSc in Regulation, LSE)
Luis Felipe Mengual H. (MSc in Regulation, LSE)

  1. Luis Felipe Mengual Henríquez es abogado de la Universidad de Chile y MSc in Regulation (Utilities Regulation) de la London School of Economics and Political Science. Contacto: lmengualh@gmail.com
  2. José Lyon Barros es abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile y LL.M (Public Law) de la London School of Economics and Political Science. Contacto: jlyonb@gmail.com
  3. Rafael Ignacio Gallo Gaete es ingeniero comercial y Máster en Finanzas de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Master of Public Administration de la London School of Economics and Political Science. Contacto: rafagallogaete@gmail.com
  4. Sebastián José Mozó Moreno es abogado y LL.M de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y MSc in Regulation de la London School of Economics and Political Science. Contacto: sjmozo@gmail.com